En detalle

Todo lo que AmaIA hace por tu madre o tu padre. Y por ti.

En la portada te contamos lo esencial. Aquí está el detalle, de lo más importante a lo menos, sin adornos: qué hace, cómo lo hace y qué no hace. Para leerlo con calma —y para reenviárselo a tus hermanos.

  1. Habla cada día
  2. Le recuerda la medicación
  3. Te avisa solo cuando toca
  4. El botón: os pide lo que necesite
  5. La app de la familia
  6. Mensajes de voz
  7. Resumen diario e informe del mes
  8. Vacaciones, cortes, imprevistos
  9. A su medida
  10. El aparato
  11. Los primeros días
  12. Lo que no hace

01 · Habla cada día

Habla cada día y te cuenta cómo está

Es el corazón de AmaIA. A la hora que elijáis, le da los buenos días por su nombre, le pregunta cómo se encuentra y escucha lo que cuenta. Solo hay que contestar como se le contestaría a cualquiera. Tú lo lees en el móvil, con sus palabras.

  • A la hora que elijáis, y sin ser pesada.

    Elegís tres momentos del día. Si al primero no contesta —estaba en el baño, había bajado a la compra— lo vuelve a intentar en el siguiente. En cuanto contesta una vez, no vuelve a insistir ese día.

  • Se acuerda de lo que le contó ayer.

    «Ayer me dijiste que dormiste regular, ¿qué tal esta noche?». No es un contestador que repite la misma frase: es una conversación con hilo, y se nota.

  • Entiende cómo habla de verdad.

    «Bien, hija», «ahí vamos», «tirandillo». Entiende el español de verdad, no una lista de órdenes. Si no ha entendido algo, se disculpa y pregunta una vez más; si sigue sin respuesta, no insiste.

  • Le responde con calma.

    Una frase corta y cálida según lo que haya dicho. Nunca una alarma, nunca un sermón. Si le ha dicho que se encuentra mal, le dice que avisa a la familia, para que sepa que se le ha oído.

  • Y tú lees la conversación tal cual.

    En la app ves lo que preguntó AmaIA y lo que contestó, palabra por palabra. No un resumen frío: su frase. Es lo primero que se ve al abrir la app.

  • Puedes pedirle que le pregunte ahora mismo.

    Un botón en la app y, en unos segundos, AmaIA le pregunta cómo está. Para ese día que no te quedas tranquilo y no quieres llamar por tercera vez.

  • Si algo queda mal apuntado, lo corrige el botón.

    Contestó flojito y quedó como «sin respuesta», o se entendió a medias. Le basta con pulsar el botón y decir «estoy bien»: el estado del día se corrige y a ti te llega la buena noticia.

Cómo suena
  1. AmaIA

    «Buenos días, María. Ayer me dijiste que dormiste regular, ¿qué tal esta noche?»

  2. María

    «Pues mejor, hija, he dormido del tirón.»

  3. En tu app

    María está bien ✅ — «Pues mejor, hija, he dormido del tirón.»

02 · Le recuerda la medicación

Le recuerda la medicación —y lo que haga falta— y lo apunta

Vosotros ponéis qué y cuándo desde el móvil. AmaIA se lo dice por voz, le pregunta si lo ha hecho y lo deja anotado. Con una regla de oro que no se salta nunca: si hay duda, no da una toma por hecha.

  • Cada medicina con su nombre, su dosis y sus instrucciones.

    A las horas que digáis y los días que digáis: a diario, o solo lunes, miércoles y viernes. Se lo dice por su nombre y le pregunta si ya se la ha tomado.

  • Insiste lo justo, sin sonar a robot.

    Si dice «luego» o no contesta, se lo vuelve a recordar un rato después, un par de veces dentro de un margen razonable. Y no repite el anuncio entero como un loro: la segunda vez solo pregunta «¿te la has tomado ya?».

  • Ante la duda, nunca la marca como tomada.

    Dar por tomada una pastilla que no se tomó es peligroso, así que AmaIA prefiere volver a preguntar. Solo un «sí» claro la da por hecha; un «no» a secas se entiende como «todavía no» y se lo vuelve a recordar; y si dice que hoy no se la va a tomar, queda anotado así.

  • Se lo puede decir cuando quiera.

    Pulsa el botón: «ya me he tomado la de la tarde» → apuntado, y le dice qué le toca después. «Hoy no voy a dar el paseo» → apuntado, y os lo cuenta a vosotros. «¿Qué me toca hoy?» → se lo dice, con las horas habladas.

  • Vosotros también podéis marcarla.

    Cuando se la dais en persona, la marcáis en la app con un toque para que no aparezca como perdida. Queda anotado quién lo marcó, para que nadie tenga que preguntar «¿se la has dado tú?».

  • No solo medicinas.

    Citas médicas, beber agua, dar el paseo, hacer los ejercicios, llamar a la hermana. Cada tipo tiene su forma de recordarlo y su ritmo. Y en los informes las medicinas se cuentan aparte: un paseo sin dar jamás se cuenta como una pastilla sin tomar.

  • Si se pierde una toma, lo sabes.

    Te llega un aviso suave —no una alarma— para que decidas si llamar o dejarlo estar.

Cómo suena
  1. AmaIA

    «María, es hora de tomar Enalapril. Dosis: una pastilla. Con la comida. ¿Te la has tomado ya? Responde sí o no.»

  2. María

    «Ahora mismo me la tomo.»

  3. AmaIA

    (un rato después)«María, ¿te has tomado ya Enalapril? Responde sí o no.»

  4. María

    «Sí, ya está.»

  5. En tu app

    Enalapril · Se la tomó · lo confirmó en voz alta

03 · Te avisa solo cuando toca

Te avisa solo cuando toca, y a toda la familia a la vez

La diferencia entre tranquilidad y ansiedad está en qué te llega al móvil y cuándo. AmaIA está hecha para que no tengas que mirar el teléfono: cuando todo va bien te lo confirma una vez y calla; si algo no cuadra, te lo dice.

  • Un «María está bien ✅» al día.

    Cuando contesta que está bien, te llega la confirmación. Una vez. El resto del día, silencio: no vas a recibir tres avisos iguales.

  • Lo que no cuadra, por notificación.

    Ha dicho que está regular; no ha contestado en todo el día; se ha saltado una toma; el aparato lleva medio día sin dar señales. Avisos tranquilos, para que lo sepas. Casi siempre será que estaba en el baño. Pero lo sabes.

  • Lo serio, por SMS a todos.

    Si dice algo que suena grave —«me encuentro fatal», «me he caído», «creo que me he tomado la pastilla dos veces»— o pide ayuda con el botón, no es una notificación que se pierde entre WhatsApps: es un SMS a todos los familiares del hogar, al momento.

  • Cada uno en su móvil.

    Hermanos, pareja, quien esté en la cuenta: todos reciben los avisos a la vez. Nadie es el único que se entera ni el único que carga con ello.

  • Sin sirenas, sin luces rojas.

    Ningún aviso grita «¡EMERGENCIA!». Están escritos como te lo contaría una persona sensata: qué ha pasado y, si hace falta, qué puedes hacer.

Para ser claros: AmaIA no es teleasistencia: el aviso te llega a ti, no a una central. Lo contamos claro más abajo, en «Lo que AmaIA no hace».

04 · El botón: os pide lo que necesite

Con el botón, os pide lo que necesite

El único gesto que tiene que aprender: pulsar y hablar. Sin menús, sin apps, sin números que marcar. Sirve para un recado, para una molestia y para preguntar.

  • «Se ha acabado la leche.» «Me duele la rodilla desde ayer.» «Llamadme cuando podáis.»

    Lo dice, y AmaIA se lo repite —«He entendido: se ha acabado la leche. Aviso a tu familia»— para que sepa que se le ha oído bien y no hable al vacío.

  • Os llega con su voz de verdad.

    En la app aparece como una petición, ordenada por lo que es (un recado, algo de salud, ganas de hablar…) y con el audio: podéis escuchar cómo lo ha dicho, no solo leerlo. Si suena urgente, además, SMS.

  • Se convierte en una tarea de la familia.

    Quien la coja, la marca. Se acabó el «¿lo has hecho tú?» y el «pensaba que ibas tú» por el grupo de WhatsApp.

  • También sirve para preguntar.

    «¿Qué tiempo va a hacer mañana?» → el tiempo en su ciudad. «¿Qué me toca hoy?» → sus recordatorios. «Ya me he tomado la pastilla» → apuntado. Contesta a lo que hace falta en el día a día.

  • Y para contestaros.

    Cuando le mandáis un mensaje de voz, después de escucharlo puede responderos con el suyo. Su respuesta llega a vuestra app.

Cómo suena
  1. Antonio

    «Se ha acabado la leche y no me apetece bajar.»

  2. AmaIA

    «He entendido: se ha acabado la leche y no te apetece bajar. Aviso a tu familia ahora mismo.»

  3. En tu app

    Antonio os ha pedido algo · Compra · ▶ escuchar

05 · La app de la familia

La app de la familia: abrirla dos segundos y cerrarla tranquilo

Una app sencilla en vuestro móvil, pensada para responder a cuatro preguntas y nada más. Sin cuenta que crear antes de tiempo: nace cuando activáis el aparato.

  • Hoy — ¿está bien ahora?

    Su respuesta de hoy, con sus palabras. Las tomas del día. Lo que os ha pedido. Y si el aparato está en línea, para no preguntároslo.

  • Su día — ¿cómo le va últimamente?

    Día a día hacia atrás, con lo que se dijo cada día, plegado para no abrumar. Para ver la semana de un vistazo antes de llamarla.

  • Avisos — ¿qué le recuerda el aparato?

    Sus medicinas y recordatorios, cuándo tocan y cómo han ido. Y marcarlos a mano cuando se lo dais vosotros.

  • Familia — ¿quién hace qué?

    Las tareas repartidas entre hermanos, por escrito. Un turno escrito no se discute dos veces.

  • Toda la familia dentro.

    Invitas a quien quieras con un enlace por WhatsApp: hermanos, pareja, sobrinos. Todos ven lo mismo a la vez y todos reciben los avisos. Nadie carga solo.

  • Se instala en el móvil como una app, sin tienda.

    Android e iPhone. Se añade desde el navegador a la pantalla de inicio y desde ahí llegan las notificaciones. Nada que descargar ni actualizar.

  • Un aparato, dos personas.

    Si en casa viven dos —un matrimonio—, la app sabe qué medicación es de cada uno y no dice «Luis está bien» cuando quien contestó fue Carmen.

06 · Mensajes de voz

Mensajes de voz en los dos sentidos

Le dejas un audio desde la app, como en WhatsApp, y el aparato se lo pone en voz alta en el salón. Y te contesta con su voz, sin tocar ningún teléfono.

  • Grabas desde el móvil y suena en su casa.

    Hasta un minuto. El aparato anuncia «Tienes un mensaje de Ana» y lo reproduce con el volumen y la claridad ajustados para un salón y un oído mayor.

  • Se asegura de que lo ha oído.

    Le pregunta «¿lo has escuchado?». Si dice «no» o «¿qué?», se lo repite en el momento. Si no estaba, lo reintenta un rato después. Y a ti te confirma «lo ha escuchado» —o «aún no», y lo reenvías con un toque.

  • Te contesta hablando.

    Después de oírlo puede responder con su voz. Su respuesta aparece en tu app y la escuchas cuando quieras.

  • Respeta su descanso.

    De diez de la noche a ocho de la mañana no se reproduce nada: el mensaje espera a que se levante. Tampoco suena si está fuera de casa en modo ausente.

  • Su voz, alta y clara en tu móvil.

    Sus audios se reproducen reforzados: hablar desde el sofá a un aparato no es lo mismo que hablarle a un móvil pegado a la boca, y lo compensamos.

07 · Resumen diario e informe del mes

El resumen de cada día, los patrones y el informe del mes

Un dato suelto dice poco. Lo que cuesta ver desde fuera es el conjunto: cómo va la semana, si algo se repite. Eso lo hace AmaIA por vosotros, sin inventar nada.

  • «El día de María», cada tarde.

    A la hora que elijáis, un resumen breve y cálido: cómo se ha encontrado y cuántas medicinas ha confirmado. Dos frases en una notificación. También queda en la app.

  • Patrones que un hijo que llama cada tarde no puede ver.

    Tres días seguidos «regular», tres días sin contestar, tomas que se están escapando: os lo señala. Y también lo bueno: cinco días bien seguidos, casi todas las tomas confirmadas. Si no hay nada que contar, no os pinta nada.

  • «El mes de María», para imprimir.

    Un informe mensual con la adherencia a la medicación (solo medicinas, para que sea un dato limpio), el ánimo semana a semana, los días sin respuesta y lo que ha pedido. Se guarda en PDF, se lleva a la consulta, se reenvía a los hermanos.

  • Describe, no interpreta.

    Todo sale de lo que dijo y de lo que se anotó. Si un mes hay pocos datos, lo dice: no se disfraza de mes perfecto. Y nunca diagnostica: eso es del médico.

08 · Vacaciones, cortes, imprevistos

Cuando la vida se sale del guion

Unos días con vosotros, un ingreso, un corte de luz, la WiFi que se cae. AmaIA lo tiene previsto para no daros sustos falsos ni fingir que todo sigue igual.

  • Modo ausente, con un toque.

    Se va de vacaciones o pasa unos días en casa de un hijo: lo activas en la app, con fechas si quieres. Sin check-ins a una casa vacía, sin avisos de «no contesta», sin tomas perdidas. En la app se ve claro que está en pausa, y no se pierde nada. Al volver, todo sigue.

  • Si el aparato se apaga o se queda sin internet, lo sabes.

    En la app ves si está en línea y, si no, desde cuándo. Si pasa más de medio día sin dar señales, os avisamos —una vez, sin insistir—. Cuando vuelve, se arregla solo.

  • Si vuelve la luz, vuelve AmaIA.

    Se enciende y sigue donde estaba, sin tocar nada.

  • Sin internet, no se queda muda.

    La voz viene de la nube, pero el aparato lleva una voz de reserva: aunque falle la conexión sigue hablando y, si no puede enviaros lo que ha dicho, se disculpa y lo reintenta en cuanto vuelve la red.

  • Y si lleva semanas desenchufado, no fingimos.

    Os avisamos y ponemos el hogar en pausa hasta que lo enchufáis. No queremos que creáis que hay compañía en casa cuando no la hay.

09 · A su medida

A su medida, desde la app y sin tocar el aparato

Cada casa es distinta. Lo que se ajusta desde el móvil, y el aparato lo aplica en menos de un minuto:

  • Volumen y velocidad de la voz.

    Una voz más lenta suele entenderse mejor. Lo subes o lo bajas desde el sofá de tu casa.

  • Los horarios del día.

    A qué horas le pregunta cómo está. A qué hora os llega el resumen del día.

  • Su nombre.

    AmaIA la llama por su nombre en todo lo que le dice.

  • Su ciudad y su zona horaria.

    La ciudad, para cuando pregunta por el tiempo. La zona horaria, por si vive en Canarias o fuera de España.

  • Sus recordatorios, cuando cambien.

    Le cambian una pauta el martes: lo tocas en la app y esa misma tarde el aparato ya lo dice bien.

  • Una voz natural, en español.

    Habla como habla una persona, no como un navegador del coche.

10 · El aparato

El aparato: se enchufa y se olvida

Del tamaño de un altavoz de cocina. Sin pantalla, sin cámara, un solo botón. Está ahí, discreto, y habla cuando toca.

  • No hay que aprender nada.

    No hay menús, ni contraseñas, ni «palabra mágica». Le hablan y contesta; y si quiere algo, pulsa el botón.

  • Se configura desde tu móvil en cinco minutos.

    Escaneas el QR de la caja, eliges la WiFi de casa desde el móvil y el aparato os saluda y os pide en voz alta el código de seis cifras que ves en la app. Se lo decís, y ya están presentados. Sin técnicos.

  • Solo escucha cuando toca hablar.

    El micrófono se activa en las conversaciones —el «¿cómo estás?», los recordatorios— y cuando se pulsa el botón. Nada de escucha continua. No es un altavoz inteligente.

  • Lo que dice no se guarda en audio.

    Se transcribe para dar el servicio y el audio se descarta. Las únicas excepciones son lo que os manda a propósito —lo que pide con el botón y sus respuestas de voz—, que se guarda tres días para que podáis escucharlo y después se borra.

  • Se actualiza solo.

    Cada mejora le llega por sí sola, sin que hagáis nada y sin interrumpir: nunca se actualiza mientras hay una conversación en marcha, y si tiene que reiniciarse espera a la madrugada. Si una actualización fallase, vuelve solo a la anterior.

  • La WiFi de casa, la de siempre.

    Si cambia la WiFi o se muda, mantén el botón pulsado quince segundos y vuelve a configurarlo desde el móvil. Sin coste, sin técnicos.

11 · Los primeros días

Los primeros días, acompañados

Las familias que mejor lo aprovechan hicieron tres cosas la primera semana. Como no es fácil acordarse, os las vamos pidiendo nosotros, de una en una.

  • Tres avisos la primera semana, uno cada vez.

    Día 1: qué va a pasar esta semana y revisa los horarios. Día 3: añade su medicación. Día 7: invita a otro familiar. Nada más.

  • Un asistente de primeros pasos que se completa solo.

    En la app ves qué queda por hacer, y se va marcando según lo hacéis. No un tutorial: una lista corta.

  • Soporte de personas.

    Escribes a soporte@amaia.life y te contesta alguien del equipo en menos de 24 horas.

  • Sin ataduras.

    Treinta días de garantía: si no encaja en casa, lo devuelves y te devolvemos el alta. Sin permanencia: cancelas cuando quieras y dejas de pagar. La app para toda la familia va incluida.

12 · Lo que no hace

Lo que AmaIA no hace, a propósito

Preferimos decirlo claro ahora a que lo descubráis después.

  • No es teleasistencia ni un servicio de emergencias.

    Al otro lado del botón estáis vosotros, no una central 24 horas. Si en casa hace falta eso, AmaIA lo complementa; no lo sustituye.

  • No diagnostica ni da consejo médico.

    Escucha, apunta lo que dice y os lo cuenta. Nunca interpreta un síntoma. Ante la duda, baja el tono en vez de alarmar.

  • No vigila.

    Ni cámara, ni sensores, ni escucha continua. Habla cuando toca y cuando se lo piden.

  • No sustituye a nadie.

    Ni a la llamada del domingo ni a la visita. Está para que la llamada sea «¿qué tal el paseo?» y no «¿te has tomado la pastilla?».

  • No vende ni cede vuestros datos.

    Lo que se habla en su casa se usa para dar el servicio a vuestra familia, y para nada más.

Si te encaja, guarda tu plaza

AmaIA sale en septiembre. Apuntarte a la lista es dejar tu correo, sin pagar ni comprometerte a nada: cuando salga te escribimos y ahí decides. Las primeras plazas de la lista llevan precio de fundador.

No se te cobra nada. Es una lista, no una reserva.

¿Te queda alguna duda concreta? Escríbenos a soporte@amaia.life. Respondemos en menos de 24 horas.