La medicación olvidada
Antes
Cada noche te preguntas si se ha tomado el Sintrom. Llamas para comprobarlo, comunica. No duermes.
Con AmaIA
AmaIA se lo recuerda a su hora y tú ves la confirmación en el móvil. Duermes.
Las primeras unidades salen pronto. Son muy pocas.
Te escribimos nosotros.
Seguro que no es nada. Pero hasta que conteste, no respiras.
AmaIA es un aparato pequeño que le da los buenos días a tu madre, o a tu padre, le pregunta cómo está y le recuerda la medicación. Y tú sabes cómo ha ido su día sin tener que llamar tres veces. Sin cámaras, sin pantallas y sin que tenga que aprender nada.
AmaIA es un aparato pequeño que le da los buenos días a tu madre, o a tu padre, le pregunta cómo está y le recuerda la medicación. Y tú sabes cómo ha ido su día sin tener que llamar tres veces. Sin cámaras, sin pantallas y sin que tenga que aprender nada.

AmaIA20:15El día de María
Se ha encontrado bien. Confirmó todas las tomas del día. Con el botón dijo: «Dile que el domingo hago croquetas».
En casa solo tiene que hablar. Tú lo lees en el móvil, sin llamar.
Estás en el trabajo, en una reunión, recogiendo a los niños. Y de repente aparece: ¿se habrá tomado la pastilla? ¿Estará bien? ¿Cuántas horas lleva sin hablar con nadie?
Llamas. No contesta. Vuelves a llamar. Nada. Los tonos se hacen eternos. Cuando por fin descuelga y dice «estaba en el baño», sientes alivio y frustración a partes iguales. Porque sabes que mañana volverá a pasar.
Quieres estar más presente, pero vives lejos, tienes trabajo, tienes tu propia familia. No puedes ir cada día. Y nunca te pedirá que vayas: «no quiero molestar».
Lo que te quita el sueño no es que no conteste. Es no saber.
Llamar más no lo arregla: a ti te parte el día y al otro lado del teléfono le agobia. Poner una cámara, menos todavía: nadie quiere sentirse vigilado en su propia casa. Y ninguna de las dos cosas te dice si se ha tomado la pastilla, si ha hablado hoy con alguien o si tiene el día triste.
No necesitas llamar más. Necesitas saber cómo ha ido su día.
La teleasistencia le da un botón para las emergencias, y para eso está muy bien. Pero no le da conversación cada día. No está pendiente de cada toma. No te avisa si lleva todo el día sin dar señales. No sabe cómo se siente.
Un botón de emergencias no es compañía. AmaIA sí. Y no viene a quitarle el botón: el botón es para si se cae; AmaIA, para saber cómo ha ido su día.
El móvil boca arriba en la reunión, por si acaso.
La llamada de cada noche para preguntar lo mismo: «¿has comido?, ¿y la pastilla?».
Quieres cuidar sin que parezca que vigilas.
En casa no hay que aprender nada. Y tú lo dejas listo desde el móvil.
Lo enchufas y lo configuras desde tu móvil con la guía de la caja, en unos diez minutos. Sin técnicos.
A la hora que elijas le pregunta cómo está, charla un rato y le recuerda cada toma de la medicación. Solo tiene que hablar, como con cualquiera.
Cada noche, cómo ha ido su día; el domingo, su semana; cada mes, un informe para llevar a la consulta. Y si algo no cuadra (no contesta, dice que se encuentra mal o no confirma una toma), te llega un aviso sin esperar a la noche.
Hermanos, pareja, quien quieras: todos ven lo mismo. Se acabó el «¿quién llama hoy?» por WhatsApp.

Así es AmaIA
Cabe en la mesita, al lado del sillón.
Un solo botón. Si quiere deciros algo, lo pulsa, habla, y el recado os llega al móvil.
Sin pantalla y sin cámara. No hay nada que mirar ni que aprender. Está ahí, discreta, y charla cuando toca.
Unos 16 centímetros. Se enchufa a la corriente, se conecta a la wifi de casa y ya no hay que tocarla.
¿Quieres el detalle de todo lo que hace? Todo lo que hace AmaIA, sección por sección →
Una teleasistencia privada cuesta de 20 a 30 € al mes y está pensada para las emergencias. AmaIA son 16,99 € al mes de compañía de verdad, y puede convivir con ella.
Teleasistencia privada
20-30 €/mes
Un botón para las emergencias.
AmaIA
16,99 €/mes
Compañía cada día, no solo para emergencias.
AmaIA también tiene un botón: un toque y la familia recibe el aviso al momento. Lo que no hay detrás es una central de emergencias con operadores. Si es eso lo que buscas, la teleasistencia clásica encaja mejor, y te lo decimos así de claro. AmaIA es otra cosa: compañía y tranquilidad, todos los días.
Unos 14 € al mes con el plan anual.
Por menos de lo que cuesta una teleasistencia privada, en casa hay compañía de verdad cada día. Y tú vuelves a dormir del tirón.
Gratis · sin compromiso · por orden de lista
Así cambia el día a día con AmaIA
La medicación olvidada
Antes
Cada noche te preguntas si se ha tomado el Sintrom. Llamas para comprobarlo, comunica. No duermes.
Con AmaIA
AmaIA se lo recuerda a su hora y tú ves la confirmación en el móvil. Duermes.
El padre independiente
Antes
Odia que le llames «para controlarle». Se enfada. Tú te quedas con la culpa.
Con AmaIA
AmaIA es quien charla con él cada día. Tú sabes que está bien sin que se sienta vigilado.
Los hermanos descoordinados
Antes
El grupo de WhatsApp: «¿alguien ha hablado hoy con mamá?». Nadie contesta. Siempre acabas llamando tú.
Con AmaIA
Todos veis lo mismo a la vez. Sin turnos, sin discusiones, sin que todo recaiga siempre en la misma persona.
Gratis · sin compromiso · por orden de lista
Estamos fabricando las primeras unidades. Apúntate y te avisamos el primer día, por orden de lista.
Las plazas de fundador van por orden de lista: al apuntarte te decimos si la tuya entra.
+ 49 € de alta del aparato 109 €
Quien la tiene, la conserva de por vida. Nunca le subirá.
Lo que se ahorran: 60 € en el alta y 84 € al año, todos los años
Precio normal al lanzamiento
+ 109 € de alta · o 169 €/año (≈14 €/mes)
Es el precio al lanzamiento. Apuntarte hoy es gratis, y te avisamos el primer día por orden de lista.
Te escribimos el día que salgan las primeras unidades, por orden de lista. Hoy no pagas nada y no te comprometes a nada.
Detrás de AmaIA no hay un call center: somos un equipo pequeño en Madrid, y estas líneas las escribo yo. Las primeras unidades las estamos fabricando ahora, y quiero que las estrenen familias que nos cuenten qué mejorar. Por eso las 20 primeras plazas llevan el precio de fundador de por vida: no es una promoción, es un gracias por llegar primero y ayudarnos a hacerlo mejor.
Aitor, cofundador de AmaIA
¿Dudas antes de apuntarte? Escríbenos a soporte@amaia.life y te contamos con sinceridad si AmaIA encaja en vuestro caso.
Cuando AmaIA llegue a casa tendrás un mes entero para probarla con calma. Si no encaja en vuestra casa, escríbenos a soporte@amaia.life, nos devuelves el aparato y te reembolsamos todo lo que hayas pagado: el alta y las cuotas. Sin preguntas y sin letra pequeña.
Preferimos que te quedes porque te sirve, no porque te cueste irte. Y esta garantía va además de tus 14 días de desistimiento legal, no en su lugar.
30
días de garantía
Guía gratuita en PDF
Las señales que pasan desapercibidas, cómo abordar la conversación sin que se sienta vigilado y qué opciones hay de verdad. Con una lista para repasar al final.
Estamos fabricando las primeras unidades y el plan es tenerlas listas pronto. No damos un día concreto porque fabricar hardware se mueve, y preferimos no prometer una fecha que no dependa solo de nosotros. Si el plazo cambia, te lo contamos por correo antes de que tengas que preguntar.
No, nada. Apuntarte a la lista es dejar tu correo, no una reserva ni un pago: no te pedimos tarjeta y no te comprometes a comprar. Cuando salga te escribimos, y ahí decides. Si no te interesa, te das de baja en un clic.
Tu sitio en la cola: te avisamos el primer día por orden de lista, y las plazas de fundador, si quedan, van por ese mismo orden. Apuntarse es gratis y no obliga a nada: si cuando salga no te encaja, no compras y ya está.
No le hace falta. AmaIA le habla en voz alta y se le contesta hablando, como en cualquier conversación. No hay pantallas, ni apps, ni contraseñas, ni nada que encender: lo dejas tú listo desde tu móvil. Si puede mantener una conversación, puede usar AmaIA.
Se ajusta a su oído: el volumen y la velocidad de la voz se cambian desde tu móvil, sin tocar el aparato, y una voz más lenta suele entenderse mejor. También se lo puede pedir en voz alta, con el botón: «habla más alto» o «más despacio».
Es la duda más normal. No hay que convencer a nadie de usar ningún aparato: AmaIA es una voz amable que le da los buenos días a la hora que elige la familia y charla un rato. Empieza con conversaciones cortas y, si un día no le apetece hablar, no insiste. Y si después de probarla no encaja en casa, tienes 30 días para devolverla y recuperar todo lo pagado.
Te llega un aviso al móvil para que lo compruebes. No es una alarma de emergencias, es un aviso tranquilo, y casi siempre será que estaba en el baño. La diferencia es que lo sabes sin pasarte la mañana llamando.
Cuando vuelve la luz, AmaIA se enciende sola y sigue donde estaba, sin tocar nada. Sin internet no se queda muda: lleva una voz de reserva y, lo que no puede enviaros, lo manda en cuanto vuelve la red. En la app ves si está conectada, y si pasa más de medio día sin dar señales, os avisamos una vez, sin insistir.
Mejor, que no la quite: la teleasistencia es para si se cae, con una central al otro lado del botón. AmaIA es para todos los demás días: le da los buenos días, le pregunta cómo está, le recuerda la medicación y cada noche sabes cómo le ha ido sin tener que llamar. No se pisan: puede tener las dos cosas.
No. El micrófono solo se activa cuando toca hablar: en la conversación diaria, en los recordatorios y cuando se pulsa el botón para pediros algo o contestaros. No hay escucha continua ni grabaciones permanentes. No funciona como un altavoz inteligente convencional. Y lo que se habla se usa solo para dar el servicio a tu familia (los resúmenes y avisos que ves en la app), nunca se vende a terceros.
Porque AmaIA no es un aparato que se enchufa y ya está: es un servicio que charla cada día, recuerda la medicación y te avisa. Eso funciona en la nube, se mantiene y mejora sin parar, y la cuota (16,99 €/mes, o 9,99 € para fundadores) es lo que lo mantiene vivo. El primer mes va incluido en el alta: la cuota no se cobra hasta los 30 días. Sin permanencia: cancelas cuando quieras y no se te vuelve a cobrar. La app para la familia va incluida, sin funciones de pago ocultas.
Sí. No hay permanencia ni penalización: cancelas desde tu cuenta o con un correo, y la baja se hace efectiva al terminar el periodo que ya has pagado, sin más cobros. Y los primeros 30 días tienes garantía: si no encaja, nos devuelves el aparato y te reembolsamos todo, alta y cuotas.
Sí, la wifi normal de casa, la del router. La configuras tú desde el móvil en unos diez minutos, sin técnicos, y la ayuda por correo va incluida. Si en su casa no hay wifi, escríbenos a soporte@amaia.life y vemos contigo la opción más sencilla para vuestro caso.
No. Te llega por mensajería y lo pones en marcha tú, con el móvil y la guía que va en la caja, en unos diez minutos y sin técnicos. Si te atascas, te ayudamos nosotros.
Al enchufar el aparato en la casa nueva, a los pocos minutos aparece en el móvil la red AmaIA-Setup y desde el móvil se le da la wifi nueva, como el primer día. Si en diez minutos no aparece, se mantiene pulsado su botón quince segundos: se reinicia y explica en voz alta cómo seguir. Son unos minutos, sin coste y sin técnicos.
Sí. Añade a quien quieras: hermanos, pareja, quien sea. Todos ven cómo está, y nadie carga con todo.
¿Tienes otra duda? Escríbenos a soporte@amaia.life. Respondemos en menos de 24 horas.
Mañana a las 11 no tendrás que llamar tres veces. Ya sabrás cómo ha empezado su día.
Apúntate gratis y te avisamos el primer día, por orden de lista. Si se libera una plaza de fundador, es para quien esté antes. Hoy no se paga nada.
¿Tienes dudas antes de decidir? soporte@amaia.life